Lombrices de tierra


foto: Sciencephotolibrary (http://www.sciencephoto.com/)
Las lombrices de tierra son anélidos, término que se refiere al aspecto distintivo de estos animales: la división del cuerpo en segmentos cilíndricos o metámeros. Los metámeros son visibles como anillos en el lado externo y están separados por particiones o septos internos. Los anélidos tienen un intestino tubular y un sistema circulatorio cerrado que transporta oxígeno.
El sistema excretor consiste en pares de metanefridios, que típicamente aparecen en todos los segmentos del cuerpo, excepto en la cabeza. Los anélidos tienen un sistema nervioso centralizado y células sensoriales (o receptoras) táctiles, gustativas, fotorreceptoras y otras vinculadas con la detección de la humedad.
Cada segmento o metámero contiene dos metanefridios, tres pares de nervios -que se ramifican desde el cordón nervioso central que corre a lo largo de la superficie ventral- una porción del tracto digestivo y una cavidad celómica izquierda y derecha. En cada segmento también hay cuatro pares de cerdas o sedas que se retraen mediante músculos especiales y son usadas para fijar una parte de su cuerpo mientras otra se mueve hacia adelante. En cada segmento (excepto en los tres primeros y en el último) se encuentran los metanefridios; cada uno ocupa realmente dos segmentos, dado que se abre en el interior mediante un embudo ciliado en un segmento y en el exterior mediante un poro en un segmento inmediatamente posterior. El intestino, los metanefridios y otros órganos internos están suspendidos en el celoma, lleno de fluido, que también actúa como esqueleto hidrostático.



El sistema digestivo está constituido por la boca que conduce a una faringe muscular, que succiona la vegetación y otros materiales orgánicos en descomposición, al igual que detritos.
Estos son almacenados en el buche y triturados en la molleja con la ayuda de partículas del suelo.
El resto del tubo es un intestino largo en el que se digiere el alimento por medio de enzimas secretadas por parte de células secretoras de enzimas y se absorbe por células ciliadas.





El sistema circulatorio de la lombriz de tierra está constituido por vasos longitudinales que corren a lo largo de todo el animal, uno de los cuales es dorsal y dos son ventrales. El vaso ventral más grande suministra sangre al intestino, al vaso subneural y, por medio de muchas ramificaciones pequeñas, a todos los tejidos del cuerpo. Numerosos capilares pequeños en cada segmento transportan sangre desde los tejidos al vaso dorsal. Además, hay vasos parietales a lo largo de la pared que transportan sangre desde el vaso subneural al vaso dorsal y también recogen nutrientes desde el tracto intestinal. El vaso dorsal, muscular, impulsa hacia adelante los fluidos recolectados de todo el cuerpo del animal. Existen cinco pares de corazones conectando el vaso dorsal y el ventral. Sus contracciones irregulares fuerzan la sangre hacia atrás, por el vaso ventral.
Las lombrices de tierra son hermafroditas y algunas pueden reproducirse por partenogénesis.
Durante la cópula, las lombrices se ubican en direcciones opuestas y ponen en contacto las superficies ventrales de ambos individuos. El clitelo, una banda engrosada que rodea al cuerpo de cada una de ellas, secreta una sustancia mucosa que las mantiene unidas durante la cópula. Los espermatozoides son descargados a través de poros presentes en segmentos especializados de cada lombriz, dentro de los receptáculos para espermatozoides que posee su pareja. Después que las lombrices se separan, el clitelo secreta una banda mucosa, o capullo, en cuyo interior se descargan primero los óvulos y luego los espermatozoides.





























Texto e imágenes adaptados de: Curtis, Helena, Barnes, N. Sue (2000). Biología (6ª ed. en español). Buenos Aires Madrid [etc.]: Médica Panamericana