Sanguijuelas y medicina



Las sanguijuelas son gusanos anélidos hermafroditas, su cuerpo se compone de cabeza, tronco y cola, y está formado por numerosos anillos. Existen más de 600 especies, algunas marinas y otras terrestres, la mayoría pequeñas e inofensivas. Su cuerpo suele ser aplanado en sentido dorsoventral y a menudo, afilado en su parte anterior. El rasgo físico más característico de la sanguijuela es su ventosa bucal, que se encuentra en su extremo anterior. Con ella se alimentan de sangre o fluidos corporales de otros animales (incluso del hombre) mediante su aparato bucal con dientes entre los cuales hay glándulas que secretan sustancias que se incorporan a la saliva cada vez que muerden a un huésped. Dentro de estas sustancias se destacan: anticoagulantes, vasodilatadores y un anestésico local.

Entre otras cosas, difieren de otros anélidos porque están formadas por un número constante de segmentos corporales (32), porque tienen ventosas en los extremos del cuerpo, carecen de quetas (apéndices locomotores pilosos) y tienen pequeñas cavidades celomáticas (espacios internos que albergan funciones digestivas y otras). La especie de sanguijuelas que más se usa en medicina se llama Hirudo medicinalis, habita zonas de Europa, Asia y norte de África. H. medicinalis mide hasta 20 cm de longitud (la mayoría de las sanguijuelas no supera los 5 cm de longitud) y su coloración suele ser negra, café, verde oliva o roja. Cada vez que se alimenta, la sanguijuela aumenta de peso hasta 10 veces. La sangre se acumula en un buche de gran capacidad y su digestión extra e intracelular puede demorar meses. Hasta que no termina de digerirse la sangre, que se mantiene líquida y sin putrefacción, la sanguijuela no vuelve a alimentarse.


Historia
Las sanguijuelas están íntimamente ligadas a la historia del ser humano, siendo mencionadas incluso en la Biblia y en el Corán. En el campo de la medicina su uso se remonta a más de 3.500 años, utilizándose en aquel entonces para tratar una gran variedad de enfermedades, que incluían dolores
de cabeza y abdominales, hasta que con el desarrollo de la farmacología perdieron protagonismo.
Estando relegadas a los pantanos, en la década de los ochenta del siglo pasado se retomó su rol en el ámbito clínico y en la actualidad su uso en medicina no es infrecuente; se centra en el tratamiento de la congestión venosa, en cirugías plásticas, reconstructivas y traumatológicas.
Hay registros y dibujos de sanguijuelas en los jeroglíficos de cavernas y pirámides egipcias. En Grecia, Roma y Siria, estos anélidos se utilizaban para extraer la sangre de muchas zonas del cuerpo. Existía la creencia de que las sangrías o flebotomías podían curar desde dolores locales a procesos inflamatorios, problemas renales y respiratorios, enfermedades oculares, obesidad y patologías mentales. En los siglos XVIII y XIX se vendían sanguijuelas en las farmacias europeas, llegando a ser muy populares en la terapéutica de esa época, sobre todo en Francia. Fue así como la población de este anélido descendió hasta niveles alarmantes en Europa y hoy está en peligro de extinción.
Actualmente, el uso de las sanguijuelas en medicina, en particular de H. medicinalis, ha tomado nueva fuerza en los últimos 15 años. Es importante tenerla en cuenta y valorarla como herramienta terapéutica para ciertos casos específicos, como por ejemplo para evitar la congestión venosa en colgajos y reimplante de partes del cuerpo. Sin embargo, existen riesgos en su uso que deben conocerse. Entre ellos el más grave podría llegar a ser la infección con bacterias.
Otro punto a destacar, son los grandes avances que han habido en el último tiempo en identificar los componentes de la saliva de las hirudíneas, para así poder aplicarlos a la medicina clínica. Es un caso más de los avances farmacológicos que se han logrado a partir de fenómenos biológicos. Sin embargo, aún queda por descifrar los mecanismos fisiológicos con los que funciona la sanguijuela y los componentes de su saliva. Por último, es destacable que este anélido no sólo es un parásito, sino que puede llegar a ser un gran aliado de la ciencia en el futuro.

Texto adaptado de: VERA K., Cristián, BLU F., Antonieta y TORRES H., Marisa. Sanguijuelas, parásitos presentes ayer y hoy. Rev. chil. infectol. [online]. mar. 2005, vol.22, no.1 [citado 17 Septiembre 2008], p.32-37. Disponible en la World Wide Web: . ISSN 0716-1018.