Artrópodos

Con el nombre de artrópodos, se reúne a un conjunto de animales muy heterogéneo. Este grupo tiene en común que todos sus representantes posee articulaciones ("artro") en sus extremidades ("patas"). Los artrópodos constituyen el mayor grupo animal, tanto en número de especies (riqueza) como en número de individuos (abundancia). Se caracterizan por el tipo de apéndices, por su segmentación, exoesqueleto y por sus órganos sensoriales. En la mayoría de los grupos, los segmentos se combinan formando una cabeza, un tórax (en algunas ocasiones fusionado con la cabeza formando el cefalotórax) y un abdomen.
Existen tres grupos principales de artrópodos: los quelicerados, los mandibulados acuáticos y los mandibulados terrestres.
Los quelicerados se caracterizan por poseer quelíceros (piezas bucales) y pedipalpos (apéndices). Incluyen a los cangrejos cacerola o límulos (clase Merostomata), las arañas de mar (clase Pycnogonida) y las arañas, escorpiones y ácaros – entre los cuales están las garrapatas – (clase Arachnida).
Los mandibulados acuáticos, con dos pares de antenas, un par de mandíbulas y dos pares de maxilas. Si bien algunos pueden vivir en ambientes terrestres húmedos, todos están incluidos en la clase Crustacea (bogavantes, cangrejos de río, camarones y percebes).
Los mandibulados terrestres, con un par de antenas, un par de mandíbulas y un par de maxilas. Incluyen a los insectos, la clase más grande del reino animal, y cuatro grupos más, relativamente pequeños, (entre los que se encuentran los miriápodos: ciempiés y milpiés).


Entre los factores que contribuyeron al extraordinario éxito de los artrópodos están su exoesqueleto, su tamaño generalmente pequeño y su gran especialización, tanto en la dieta como en el hábitat. Factores adicionales del éxito son la capacidad de volar y la metamorfosis completa, que permite un mayor refinamiento de las adaptaciones para la alimentación, la reproducción y la dispersión, así como la competencia reducida entre los adultos y las formas inmaduras.
El sistema nervioso presenta órganos sensoriales diversos y también ha sido importante en el éxito de los artrópodos. Entre los receptores sensoriales más importantes están el ojo compuesto, los receptores táctiles, los propioceptores y los órganos timpánicos. Los artrópodos se comunican con miembros de la misma especie mediante el sonido y también por feromonas.
La característica que define a los artrópodos son sus apéndices articulados. En los miembros del phylum que tienen el número de apéndices reducido éstos están, en general, más especializados y son más eficientes. Particularmente entre los insectos y crustáceos, estos apéndices especializados incluyen, no sólo patas que usan para caminar, sino también un conjunto de instrumentos adaptados a las más diversas funciones: mandíbulas, branquias, lenguas, ovipositores, tubos chupadores, garras, antenas, remos y pinzas.
Todos los artrópodos están segmentados, una característica que sugiere fuertemente un antecesor común con los anélidos. Sin embargo, en el curso de la evolución de los artrópodos, se observa un cuerpo más corto y con menos segmentos; el número de segmentos ha quedado fijo y son muy especializados.
En muchos artrópodos, la tagmosis ha progresado mucho más que en los anélidos poliquetos, pues los segmentos se han fusionado y forman distintas regiones corporales: una cabeza, un tórax (en algunas ocasiones fusionado con la cabeza para formar un cefalotórax) y un abdomen. Pero, el patrón básico de segmentación a menudo se ve claramente en las etapas inmaduras (como en el caso de la oruga) y puede ser descubierto en el adulto por el examen de los apéndices, la musculatura y el sistema nervioso.
En algún momento después que la aparición del linaje que condujo a los artrópodos divergió del que condujo a los anélidos, ocurrieron otras diversificaciones importantes. Estas ramificaciones dieron lugar a tres tipos principales de artrópodos: los quelicerados, los mandibulados acuáticos y los mandibulados terrestres. Las diferencias conspicuas que muestran los apéndices de estos tres tipos pueden ser distinguidas claramente, incluso por un ojo inexperto. Tanto en los mandibulados acuáticos (clase Crustácea) como en los mandibulados terrestres (clase Insecta y cuatro clases más pequeñas), los apéndices más anteriores consisten en uno o dos pares de antenas seguidas por un par de mandíbulas y uno o dos pares de maxilas.
Las diferencias en el desarrollo y la estructura de las mandíbulas sugiere que evolucionaron independientemente en los dos grupos mencionados, y que no son reflejo de un antecesor mandibulado común. Los quelicerados, que incluyen la clase Merostomata (límulos), la clase Pycnogonida (arañas de mar) y la clase Arachnida (arañas, ácaros, escorpiones y sus parientes), no tienen ni antenas ni mandíbulas. Su primer par de apéndices son quelíceros, que toman la forma de pinzas o colmillos.


Adaptado de: Curtis, Helena, Barnes, N. Sue (2000). Biología (6ª ed. en español). Buenos Aires Madrid [etc.]: Médica Panamericana